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  Novela breve y encantamiento poético
Reseña

“Bien demás” es el segundo premio del concurso literario municipal de nuestra ciudad en el género novela breve. La autora de “Bien demás”, Estela Nanni de Smania, es entrerriana y escribe desde Córdoba, según se nombra en la solapa del libro.
Ha editado varios libros y ganado otros tantos premios, entre ellos, una mención como finalista al premio Casa de las Américas.

Señalamos estos datos de contratapa porque nos encontramos ante una novela que sin dudas nos muestra un profundo trabajo con la poesía viva de la cultura popular, en un logrado intento de recreación narrativa de la vida cotidiana en el ámbito de la geocultura rural.

Si bien la novela breve no tiene fija una norma que refiera al tratamiento del tema narrativo (el despliegue de los personajes, las tramas de las historias, el entrecruzamiento de relatos, etc.) sí tiene un límite en su manifestación retórica, dado por la paradoja de su imprecisión para definir su extensión: más larga que un cuento, más corta que una novela propiamente dicha.

“Bien demás” está dentro de estas circunscripciones: cada capítulo puede leerse como un relato independiente cuyo eje unificador con los demás, se da a través de un personaje común que los integra estructuralmente con el ritmo alternado (lúdico) de la novela.

A esta construcción narrativa, le corresponde una representación literaria que funda el texto como una estructura representativa de, en este caso, la cultura popular en la región del campo.

Doña Sacramento es algo así como la madre protectora de la comunidad, medio bruja (médica), medio consejera, siempre sabia, La muerte, el otro personaje inmerso en la temporalidad de la historia, es la que marca los ritmos y las tonalidades de todos los relatos que, como fragmentos de una única vida en la comunidad, se superponen en esta trama.

Por último hay otro relato cruzando las acciones de Sacramento y la Muerte,que se convierte, desde una primera persona, en un monólogo autobiográfico que sintetiza todas las vidas en una sola voz.

En esta historia de amores avenidos y contrariados (con fugas, olvidos y locuras), de partos congraciados con la muerte, de familias envejecidas por la ausencia y de hombres y mujeres que desconocen lo efímero de la desdicha, la muerte no es el final, sino una hierba más entre las recetas medicinales para curar la vida.

De esta novela breve, más allá de la estructura narrativa, podemos resaltar profundamente la representación de la cultura popular como un examen simbólico de la conciencia geocultural de nuestras regiones. Y sería un molesto pecado de omisión, olvidar señalar el poderoso y lúcido lenguaje lírico del estilo narrativo de la autora, para encantar al lector con un texto que recupera en la voz de la vida cotidiana, los valores sensibles de la cultura rural.

Un juego como para entablar con nosotros un juramento a manera de un diálogo con la poesía que estamos postergando en estos últimos años.

P.H.

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