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Literatura para Adultos
 


Los malaventurados

Ediciones del Boulevard, Córdoba, 2000.


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Triste Eros

Alción Editora, Córdoba, 2003.


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La última puerta

Alción Editora, Córdoba, 2004.


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La conjetura

Ediciones Simurg, Buenos Aires, 2005.


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Cuentos de Babel

Antología, Babel Editorial, Córdoba, 2006, selección y asesoramiento literario de Hernán Jaeggi.


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Decamerón Cordobés

Libros 1 y 2: De los cuerpos y De la soledad
Babel Editorial, Córdoba, 2006-2008.


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Decamerón Cordobés

Libros 3 y 4: De los crímenes y De los sentidos
Babel Editorial, Córdoba, 2006-2008.


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Decamerón Cordobés

Libros 5 y 6: De los juegos y De los desvíos
Babel Editorial, Córdoba, 2006-2008.


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Decamerón Cordobés

Libros 7 y 8: De la noche y De los destinos
Babel Editorial, Córdoba, 2006-2008.


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Decamerón Cordobés

Libros 9 y 10: De las seducciones y De los humores
Babel Editorial, Córdoba, 2006-2008.


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Relatos del sur II

Ensayos críticos sobre narrativas latinoamericanas.
Dra. Mirian Pino (compiladora)


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Bien demás

Novela breve, Editorial de la Municipalidad de Córdoba, 1993.


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Fragmentos del libro Decamerón Cordobés.
Libro Tres "De los crímenes"





La muerte más íntima, o de cómo un oscuro vecino de barrio Guemes logró superar la “aporía de morir” y dar testimonio.

Las circunstancias mandan. Es así. No hay vuelta de hoja. Lo digo porque si hay algo que no hubiera imaginado era que podía, alguna vez, convertirme en uno de esos tipos de impermeables húmedos, lentes ahumados y gesto adusto. La de detective nunca se me antojó una profesión real y mucho menos, decente. Se me daba por pensar, hasta ahora, que la investigación de delitos, crímenes, desaguisados o fechorías pertenecía más a la ficción que a la realidad y que, en todo caso, quienes la ejercían, por roce o contagio, más temprano que tarde se contaminaban. Sin embargo, aquí estoy, convertido en uno de esos personajes oscuros y taciturnos que he visto cientos, miles de veces, en la pantalla del cine o la televisión, dispuesto a desentrañar quién fue el que descerrajó el balazo que se incrustó en mi sien derecha sin orificio de salida, haciendo añicos huesos, cartílagos, venas, arterias, tejido blando, materia gris, y me descolgó, metafóricamente, del árbol de la vida como a una manzana podrida.
Yo podría vivir mi muerte tan discretamente como viví mi vida, dedicado a la reparación de violines. Pero, como se comprenderá, mal puedo mantenerme indiferente o escéptico frente a un acontecimiento a mano airada, que me toca tan de cerca y que vino a cambiar mis planes de cabo a rabo.
Para ser sincero, a mi vida la tenía planificada, y esta planificación se asentaba en tres principios inamovibles: sería soltero, mantendría viva la esperanza de poseer, sin importar los medios, un Guarnerius o un Stradivarius y, por fin, haría del ocio mi religión. Como se verá, cada uno de estos objetivos se complementa con el otro. De ahí en más, todo lo que sobreviniera lo dejaba en manos de la suerte.
 
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